EL SUEÑO | LA ONIROMANCIA



El sueño es el terreno más rico y más fértil para todo lo paranormal, el contexto donde se desarrolla libre de la rémora de la razón y de las trabas cotidianas.
Pero una acosa es admitir la presencia de lo paranormal en el sueño y otra identificar lo paranormal con los estados oníricos.
Cuando el arcano está bien presente en el sueño, si aflora a la conciencia desde los meandros del subconsciente, en contacto con la realidad universal, debe de ser valorado e interpretado. El subconsciente habla un lenguaje difícil, simbólico y al que es precioso interpretar. Para ello es una buena norma aprender a llevar un diario de los sueños, intentando anotarlo en el momento del despertar, antes de que la mente consciente intervenga para manipularlos, censurarlos, alargar o borrar los contenidos oníricos que le resulten extraños, incómodos.
La parapsicología reconoce los sueños llamados “sueños creativos”, los más frecuentes sueños premonitorios, los sueños “lúcidos” en los que el durmiente sabe que está soñando, y los sueños diagnósticos.
Se trata de escenas oníricas que, en forma más o menos simbólica, proporcionan al durmiente la posibilidad de diagnosticar una patología que todavía no se han puesto en evidencia mediante síntomas. La ciencia oficial niega cualquier paranormalidad a estos sueños que proporcionan solamente la condición de relajamiento ideal en la que el sujeto, ya no coaccionado por los múltiples estímulos del estado de vigilia, puede, finalmente, prestar atención a su enfermedad, mediante las sutiles señales que le envía su cuerpo.
Mensajero del futuro o sabio consejero, forma de comunicación sutil o espía de enfermedades ocultas, el sueño es una parte de nosotros mismos, una gran parte de nuestra vida que hemos de aprender a interpretar para la búsqueda de lo paranormal espontáneo y a utilizar como plataforma, como condición ideal para la potenciación guiada de las facultades extrasensoriales.
La clarividencia onírica representa un sistema validísimo para resolver pequeños y grandes problemas, planteados por la vida cotidiana: encontrar u objeto perdido, diagnosticar el propio estado de salud, conocer mejor a una persona con la que no se logra entrar en relación. Está dotada además de una gran ventaja, respecto a la precognición: su inmediata comprobación. No pasarán semanas, ni mucho menos mese o años.
A veces es difícil darse cuenta de lo arduo que resulta la comunicación interpersonal; muchas veces, es casi imposible.
Remordimientos, miedos, una imagen que defender y por la que luchar, nos impiden manifestar la parte más auténtica del yo, la más vulnerable, pero también la más preciosa. Y sin embargo, son muchas las ocasiones en las que debemos lamentar esta armadura, esa puerta que no sabemos pero que debemos abrir. Y he aquí que interviene la telepatía, la comunicación sutil que trasciende las palabras, aún tímidas, las frases con frecuencia teñidas de falsedad, que querrían decir otra cosa. Libre del miedo y de las barreras corre sobre un invisible hilo de telégrafo, sobre la vibración armónica de dos personas distintas.
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